Vino, romeo, aceite y sal (Miguel Ángel Lizaranzu)

donde nadie me descubra

es un sitio imposible.

debería gastarle más a menudo

bromas a la muerte,

mientras fuma sus pitillos, cuando está distraída y triste.

no tiene guadaña y siempre

lleva la minifalda más corta.

donde nadie me encuentre

es un sitio acogedor,

el tabaco no quema la garganta

y la cerveza siempre es bálsamo

de Fierabrás en los momentos

de mayor dificultad,

todo huele a nuevo y hasta los

saltamontes están preñados.

donde nadie me adivine

es un sorbito de alcohol,

es calor de hormiguero,

es la vejiga de Dios.

4 respuestas a «Vino, romeo, aceite y sal (Miguel Ángel Lizaranzu)»

  1. Cojonudo, de verdad. A veces no hacen falta mucho para estar a gusto. Como decía una canción «…caen bombas a mi alrededor pero yo tengo ganas de bailar», o algo así…

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