Seudo-crítica (Miguel Ángel Lizaranzu)

los poetas de mierda que se creen profetas,
santurrones arácnidos que te sueltan el consejillo de turno.
Aquellos que hablan a todos y nunca consigo mismos,
legiones de contradicción.
Doctores en chorradas esperando aprobación.

Los poetas de mierda que se piensan profetas,
cometen una doble falta:
primera: considerarse poetas,
segunda que es tercera: tomarse en serio y
predicar con un ejemplo que nunca tienen en cuenta,
ya que su ego es más gordo que todos las pollas que pudieran
meterte por el culo Rocco Sifrefi o Nacho Vidal
y ahí es nada, por mucha próstata de la que presumas,
eso tiene que ser doloroso.
Pues peor resulta uno de estos poetas-profetas-asquerosos…
«si encontráis a un hombre a la puerta del colegio y os
ofrece caramelos, no los cojáis, niños, no los cojáis
o si los cogéis, traedselos todos a papi, compañeros,
que el sabrá que hacer con ellos»
ponerse ciego, mayormente, olvidarse de que él también es
un poeta-profeta-rastrero…

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