Otra vuelta de tuerca (Henry James)

Portada - Otra vuelta de tuerca¿Recordáis a Haley Joel y a Bruce Willis en El Sexto Sentido? Aquellos que hayan visto la película probablemente hayan experimentado ese pellizco en el estómago cada vez que una sombra cruzaba el pasillo, o peor aún, cuando el niño susurraba aquello de que, en ocasiones, veía muertos.

La vuelta de tuerca es una de las más famosas historias de horror y misterio que se hayan escrito nunca, y es considerada por muchos como una obra maestra del género, situándola a la misma altura que los relatos de Poe.

Tal y como manda la tradición, toda buena historia de terror que se precie debiera ser contada al calor del fuego, al amparo de las llamas y el crepitar de leños y ascuas. Y nuestra historia cumple rigurosamente con tal precepto. De este modo será como el señor Douglas relate a su auditorio, y al mismo tiempo al lector, el testimonio que por escrito dejara una joven institutriz acerca de sus experiencias en cierta residencia campestre, antigua mansión victoriana en Essex (Inglaterra), llamado Bly. “Un hombre desconocido en un lugar solitario es un objeto justificado de temor para una joven bien educada; y la figura que contemplaba no era nadie a quien yo conociera”.

A este sabroso cóctel tenebroso se añaden los siguientes ingredientes: una leal pero asustadiza ama de llaves, una educada niña de ojos azules, un perspicaz niño (hermano de la anterior), y una astuta y valiente institutriz que decide hacerse cargo de la situación. A medida que avanza el relato se incorporan nuevas sorpresas que no hacen sino intensificar las dosis de horror y misterio iniciales. “Veían cosas terribles e inenarrables…”

No exagero lo más mínimo si digo que en ocasiones llegué a experimentar cierta inquietud. Sin duda Henry James sabe como mantener temores en vilo, y en cuestión de dosificar gritos psicológicos alcanza cotas magistrales. “¡Está allí, allí, allí; y tú la ves igual que me ves a mí”

No pienso desvelar la receta entera, debe ser el lector quien se aventure hasta el final y descubra por sí mismo que sensaciones le aguardan. “…Allí, allí…”

La Sra. Grose, la señorita Flora, el señorito Miles…Bly…“Tengo miedo de él”

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