Onomatopeya (Toni Pineda)

Trong, plis, plas. Trong, plis, plas. Trong plis, plas…

– Te lo digo yo Calvo, te vas ha hinchar.

Trong, plis, plas.Trong, plis, plas, Trong plis, plas…

– Te harás de oro Calvo, ¡Hazme caso!

– ¿Tú crees? Yo estas cosas tan modernas no las entiendo.

Trong, plis, plas. Trong, plis, plas. Trong, plis, plas…

Aquel día era grande para la empresa, grande e infernal, habían adquirido un pedazo de futuro en el Mercado italiano.

Trong, plis, plas. Trong, plis, plas. Trong, plis, plas…

En la fábrica del Calvo, ¡perdón! Muebles la Bisagra S.L.L., se había trabajado 25 años con la misma maquinaria, “Tecnología siglo XIX”, que sin duda alguna habían amputado más miembros que un médico de guerra. Pero aquel día todo iba a cambiar. En aquella mañana importante de verdad para mi jefe, que no para sus empleados, la rutina de trabajo ya no seria la misma. Algunos de los trabajadores ya sobraban.

Trong, plis, plas. Trong, plis, plas. Trong, plis, plas…

– Cargarás un camión de librerías todos los días, ¡chsss, que te lo digo yo Calvo!

– Eso espero, no veas si me ha costao sacar el préstamo, he tenido que hipotecar la casa de mi vieja.

– Que no te vas a arrepentir, te lo digo yo.

Él no lo sé pero yo estaba hasta la polla. Aquel mojón de hierro con pantalla táctil me estaba jodiendo el oído, el tímpano y la vida.

Tron, plis, plas. Trong, plis, plas. Trong, plis, plas…

– Mira Mari, ¿has visto que bueno está?

– No me llames Mari. ¿Quién está bueno, coño?

– Pues quien va a ser pajillero de mierda, el del reloj de oro.

Se refería al elegante ingeniero con traje italiano que había llegado del infierno con aquel mata sentidos diabólico. La verdad es que el tío impresionaba, pero eso era parte de su trabajo.

Trong, plis, plas. Trong, plis, plas. Trong, plis, plas…

– Entre tú y yo, Calvo, a esto le quitas las protecciones y corre el doble, te lo digo yo.

– ¿Y los inspectores qué?

– Por eso no te preocupes, que ya me entero yo cuando están por aquí, te vas a hinchar Calvo, te lo digo yo.

Trong, plis, plas. Trong, plis, plas, Trong, plis, plas…

No es que al Calvo le importaran los inspectores, pero le gustaba quedar bien, eso sí lo tenía.

La mejor manera de guardar la imagen en mi pueblo es sacar un santo y eso al Calvo le encantaba.

¿¡Sacar un santo!? No te preocupes si no lo entiendes, yo te lo explico.

Practicar la santería no es solo cosa de negros de Cuba o de Florida, aquí también se hace pero sin negros, por dios ¡Qué frivolidad! Consiste en que unas 20 empitufadas personas del género masculino transportan por las calles previamente enceradas por las velas o cirios que llevan los “penitentes” (dícese de las personas que van ataviadas como el kukus klan):

200 kg de madera

300 kg de flores frescas

1 Cristo o en su lugar la mama

1 timbre.

Lo mezclamos todo, y al hombro de un “Plin”.

El timbre es la parte más importante, ya que el que lo toca es el que manda de verdad, vamos el papapitufo de la pequeña y pitufa aldea. Pero no es fácil ir tocando el timbre en tan bonitas y señaladas fiestas. No te sirve ser guapo, listo o fuerte, ni siquiera creyente. Lo que si sirve es el “dinero”, y ayuda quitarse unos pocos millones en juntas, cenas y cerrar algún que otro puticlub para los pequeños pitufos. Todo eso al ritmo de un tambor.

Porrón, pon, pon, pon. Porrón, pon, pon, pon, “plín”.

– Tú, pajillero, hasta que huela a ajo, eso rapidito. Encarni, esta tarde tenemos que poner la contabilidad al día. Tú, pajillero, sin despegar los ojos.

– Hoy va feliz, a lo mejor te asciende de lijadora a contable.

– Qué sabrás tú, niñato. Pedro me quiere.

– Venga Encarni: 6×8.

– Chúpame el ojete, niñato.

Encarni es una de esas personas de las que creen que por fumar a las 12 y chupar pollas a las 14 son mas maduras que nadie. Le encanta llamar la atención y ser el centro de todas las miradas. Siempre va con camisetas blancas y wonderbra negro, para que a nadie se le olvide que tiene dos buenas tetas., unos pantalones de los que aprietan y te ahogan hasta morir y unas braguitas con encajitos blancos en la gomilla, que de vez en cuando se deja mirar. Todas las mañanas “con la carita pintada y recién peiná”. Cuando aprieta el calor se despoja de su sudadera arroyando la camiseta, dejando entrever un poco de sujetador, se coge la cola dejando sus despegadas orejas sujetas con sendos mechones de pelo. La verdad que cumple su objetivo, me pone, me pone mucho la orejona.

– 6×8.

– La mierda el niño.

– 6×8, Encarni.

– A tu mae el coño niñato.

Trong, plis, plas. Trong, plis, plas. Trong, plis, plas.

Al calvo se le ha ocurrido la genial idea de ordenar los retales del patio a primera hora de la tarde justo cuando el señor Apolo acaba de almorzar, ha recogido energía ,aprieta, y jode más que nunca. No es que yo tenga conciencia ecologista, pero en Agosto en el patio al sol te acuerdas de todos esos documentales que hablan del agujero de Ozono, los rayos ultravioletas, el efecto invernadero y su puta madre.

Pero como dice mi papa, hay que aguantar niño, hay que aguantar. Heme yo aquí sufriendo en la tarde al ritmo del infierno.

Trong, plis, plas. Trong, plis, plas. Trong, plis, plas.

El ritmo de las máquinas se mete por el oído y se te instala en la puta cabeza y acabas meando, cagando y comiendo o haciendo crucigramas bajo la misma armonía, ese aullido incesante de los discos girando, las barrenas taladrando y el compresor: plis, plas, plis, plas.

El mocoso de turno sigue ordenando palos al sol bajo el refugio de una chapa, intentando apreciar algo de lo que dice la radio de la oficina que está unos metro sobre mi cabeza.

Entonces aparece el entusiasmo en carne y hueso, la sospechosa contable, la niña de mis ojos y de muchos otros. Llegó la hora de ajustar cuentas y yo esto no me lo pierdo.

Trong, plis, plas. Trong, plis, plas. Trong, plis, plas.

Sube y sube la temperatura y la máquina falla, se jode.

Sube Encarni hacia la oficina y subo yo, trepo por una pila de tablones hacia un hueco que me deja ver todo lo que pasa dentro de la oficina ¡benditos chapuceros de la obra!

Sube, subiera, que subí. Aquí estoy sentado sobre el tablón más alto, aquello que un día fue un majestuoso árbol y con el trabajo del carpintero se convertirá en un cajón para guardar el consolador y los condones.

Me encuentro mirando dentro, mirando fuera, asegurando que nadie me vea, escuchando la radio, ahora sí, alto y claro. El locutor pide dinero para la reforma de una iglesia donde dice que el pastor se va a quedar sin rebaño o algo así. Mientras, Encarni ya se ha puesto manos a la obra, usando la lengua sin hablar, sujetando con dos dedos lo que un día fue sano y fuerte, la virilidad de un hombre jodida por el tabaco, el alcohol y el estrés de los huevos., pero ella chupa con ganas como si fuera lo mejor que se ha comido en la vida. Entre tanto la radio sigue con su particular recaudación.

– Oh hermana Carmen, Dios te lo pagará, tu hija tiene la matricula pagada en la carrera hacia el cielo.

Una señora de voz estridente acaba de joderle la vida a su hija por la causa de Dios nuestro señor.

Trong, plis, plas. Trong, plis, plas. Trong, plis, plas.

– Niña, date la vuelta.

– Así ¿o qué?

– Va bien, así va bien.

Encarni ha sido penetrada, ensartada como un trozo de carne en un pincho moruno y ahora está de cara hacia mí.

A mi ya me molestan las costuras de los calzoncillos, me aprietan las bermudas rotas que me sostengo con un trozo de precinto y en lo alto de la pila de tablones no es que haya muchas herramientas de corte para librarme de mi improvisado cinturón.

– Su señora madre estará en la gloria de Dios, el señor la bendiga.

Un subnormal acaba de donar a la gran causa del Todopoderoso toda la herencia que le dejó su madre, ahora el presentador está recitando el Ave María a ritmo de Gospel.

– Venga Pedro, acaba ya.

– Ya me voy. Ya me voy.

Encarni parece estar cansada de la diminuta polla de mi seboso jefe, pero el calvo no desiste nunca moviéndose muy rápido adelante y atrás.

Trong, plis, plas. Trong, plis, plas. Trong, plis, plas.

La gente no para de llamar al Gran Pastor, que es como se hace llamar este profesional de la estafa.

El Gran Santero fondón sorprendentemente no deja de menear el culo adelante y atrás en unos movimientos rápidos pero asquerosamente arrítmicos.

Yo no consigo romper el precinto, me sudan las manos. ¡Estoy empapado en sudor, coño!

Trong, plis, plas. Trong, plis, plas. Tron, plis, plas.

Entonces ocurre lo que nunca me esperaría. Encarni levanta la cabeza para decirle al proyecto de hombre que lo deje, y en ese momento me ve allí, profanando su intimidad, pero curiosamente no se asusta ni grita.

Yo debería salir cagando leches, pero me quedo bloqueado como un estúpido.

En un plis, plas, trong, a la zorra se le quita la cara de apatía y dibuja una enorme sonrisa en su cara.

– ¡Aleluya, hermano, aleluya! El señor nos quiere a todos por igual, el siempre tiene sitio en su corazón; ¿cuánto vas a donar hermano?

Estoy empezando a admirar a este cabrón, tiene una enorme habilidad para usurpar la cuenta corriente de los demás.

La amazona ha cogido del botoncito al Calvo y con un diestro movimiento de pelvis, se la ha conseguido meter dentro. Ahora manda ella, comienza el espectáculo.

Se mueve adelante y atrás, arriba y abajo con ritmo y buen hacer, como las mejores bailarinas. Hace circulitos con las caderas, se agarra del pecholobo del que ahora es su sumiso, ya no manda él. Asciende y desciende cuidadosamente mientras su esclavo no para de gritar. Bombea bien la cabrona.

Trong, plis, plas. Trong, plis, plas. Trong,plis, plas.

Yo no aguanto más, uso todas mis fuerzas, doy un poco de sí el precinto, me tiro hacia abajo y sale todo aquello con mucho brío, como sale un pollito de un huevo. Me pongo manos a la obra y Encarni me dedica todo lo mejor que tiene en su repertorio. Se toca suavemente aquí y allá, se lame la comisura de los labios, se chupa el dedito y se humedece los grandes y tostados pezones. Yo estoy cada vez más cachondo, agitando mi polla adelante y atrás.

Trong, plis, plas. Trong, plis, plas. Trong, plis, plas.

En ese momento al Calvo le dan unas pocas convulsiones y se corre insensato.

– Aleluya, hermanos, aleluya, grita el Gran Pastor.

– Te ha gustao, eh? -dice el Calvo

– Mierda -digo yo.

– Si me ha gustao, ha sido diferente.

Trong, plis, plas. Trong, plis, plas, Trong, plis, plas.

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