Los increíbles cabesones: sensura-sensura (Miguel Ángel Lizaranzu)

Allá por 1987, a la tierna edad de 11 años leí un comic que me impactó, “La fuga de Emo” de Gallardo y Mediavilla. Así fue como conocí a Makoki y cambié el Mortadelo por el comix underground. Además de escribir, dibujo desde siempre y el descubrimiento sirvió para planear malévolos guiones llenos de sexo, violencia y todo lo que matase o engordase y fuese enemigo de lo políticamente correcto.

Así, con 14 años y la ayuda de mi primo hermano, creamos “Los increíbles cabesones”, una pandilla de descerebrados drogadictos (a cual más hijo de puta) en los que plasmábamos nuestras frustraciones adolescentes y toda la mala baba que nos poseía el espíritu. Durante años fue una gran terapia, mucho más barata que un psicoanalista y mejor que salir a la calle con una escopeta recortada y matar indiscriminadamente a justos y pecadores (aunque esta idea tampoco la considero descabellada).

Esta historieta concretamente la hice en el año 1997 y concursó en “El Víbora”, aunque no ganó nada. En estas páginas se resume el alma de los personajes y de los autores, la filosofía del joder por joder la marrana. También se aprecia el espíritu político del momento, algo que no ha evolucionado mucho desde entonces. Que aproveche.

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