El mantón negro (Luigi Pirandello)

Portada - El mantón negroEn 1934, Luigi Pirandello recibe el premio Nobel de Literatura por su renovación del arte dramático italiano, a pesar de que el estreno de su entonces incomprendida obra maestra, “Seis personajes en busca de autor”, había acabado en 1921, literalmente, a puñetazos.

En el primer relato de este libro, “El mantón negro”, Pirandello narra la historia de una mujer madura que merced al impulso sexual de un joven campesino se ve forzada a contraer matrimonio en contra de su voluntad. La capacidad para transmitir la angustia al lector es absoluta, logrando hacerlo partícipe de la desgracia de Eleonora, que a pesar de los escasos momentos de sosiego que encuentra dentro de su infierno se verá abocada al fatal desenlace.

“La renta vitalicia” es la historia de un viejo avaro que, cansado de su obsesión por el dinero, será conducido por los hilos del destino hacia un sorprendente castigo: la muerte lo ignora, convirtiéndose él mismo en vitalicio, al igual que la renta que todos sus arrendatarios se ven obligados a pagarle. La mezcla entre lo cómico y lo trágico discurre de forma elegante en este magnífico relato que también se desarrolla en el escenario rústico de un pueblecito italiano. Marábito verá rondar la muerte una y otra vez por las cercanías de su casa sin que esta se decida a visitarlo, viéndose envuelto en situaciones tan disparatadas como la del exorcismo del mal de ojo, la venta de cestas en el mercado y la celebración popular con banda de música incluida de sus cien años de vida. Desconcertada pero acertada reflexión la del anciano: “¿Ni siquiera soy dueño de morirme?”.

Os recomiendo a Luigi Pirandello.

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