De Profundis (Oscar Wilde)

Portada De ProfundisO cuando el artista y el dandy se rebajan a la altura del mero ser humano. Una obra magnífica, la desesperación brota desde lo más hondo.

Wilde escribe su mejor pieza en la cárcel, acusado de sodomita, enamorado, vencido, desposeído toda la fortuna y gloria que se le había reconocido en vida como autor, apartado del afecto que la hipocresía victoriana le había concedido como privilegio. Oscar Wilde muerde el polvo y saca fuerzas de la nada para escribir este epílogo a su vida, triste pero enormemente enriquecedor.

Basil, su caprichoso amante, que lo lleva a la ruina económica y social, asestó una puñalada en el pecho y la espalda del inglés de la que ya nunca podrá recuperarse. Se come literalmente todo el marrón. En el libro se cuestiona y reprocha su estupidez y reincidencia hacia Basil, tropezando una y otra vez con la misma piedra, pero el tito Oscar uve doble estaba enamorado y ¿quién no ha sido un idiota en esas circunstancias?

El hombre de las frases recurrentes y célebres sufre como un niño al que roban una piruleta.

Cuando termina de escribir “De Profundis” es cuando Wilde termina de crecer como artista.

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