Cuestión de Fe (Miguel Ángel Lizaranzu)

un muñón de pelo arácnido empapado en coca-cola,
más asqueroso que el pensamiento de cualquiera el sacerdote,
mucho más sucio que la mirada de un predicador sin ejemplo;
el pontífice satánico con pasado nazi que no deja de querer que
los niños se acerquen a él…

la culpa es de los padres, que se los visten como a monaguillos,
disfrazados de la pureza que alimenta sus instintos castrados,
de poluciones nocturnas que les calientan la bragueta;
¡por el amor de dios!
¡por algún lado tendrán que reventar esos hombres!
Son como Eva soportando su periodo,
explicando las cosas a lo bestia,
intentando justificarse a la bestia,
si María era Vírgen
¿le destrozó su hijo el himén al nacer?
¿fue desvirgada María por Jesús?
¿tenía el Espíritu Santo Cipote,
o fué una Alucinación de Su Propia Lujuria?
¡Jodido Jesucristo! intentando ser castos,
sólo se les ocurren aberrantes guarrerías que nos
llevarán a todos de cabeza hasta el infierno,
con este apunte, el santo José necesitaría psicoterapia…
¿porqué qué quemaron las partes de la Biblia en las
que Jesús comía, bebía, meaba, cagaba y también follaba?
¿María Magdalena se arrepintió realmente de todas sus mamadas?
Pregunto, no intento herir ¿y porqué arrepentirse?
A no ser que aquel glande judío no se lavara demasiado a menudo,
ese sería un asunto de higiene y de posturas…
y puestos a elegir posturas, yo siempre debajo.

 9-09-2014, el poéta raro, 38´s.

“Heráclitro dice que no te puedes bañar dos veces en el mismo río”
igual sucede con los paisajes, nunca paseas dos veces paisajes.
Los matices de las sombras,
la alineación en los cambios de color,
la temperatura y la altura dependiendo de la mirada…
y no avanzar en el tiempo y no tener más espacio,
sólo y definitivamente aislado en la multitud…
todos los idiotas del mundo aparecen a la misma hora;
algunos madrugan para encontrarse.
Recordándote que la soledad es una quimera,
que el campo tiene puertas,
que los idiotas son multitud y
que nunca te tropiezas con el mismo.

El poéta raro

Busca ropa cómoda que empieza el viaje.
Echa puñales por si tienes que matar a alguien,
graba en tu cerebro lo mejor del soul,
no vaya a ser que te de por cantar y el terciopelo azul
no estuviera afinado.
Colócate presto, ponte rápido,
olvida lo que has vivido o lo que hayas pensado,
ágarrate a la butaca virtual de este tren sin futuro ni
estaciones de retorno,
engánchate al perfecto lugar del vagón, busca los nuevos problemas
e inventa sus soluciones en este viaje de simpáticos chalados
de penes de quita y pon.

El poéta raro

oh, sí, puedo ser el gran farsante,
o tu amigo noble, o el mejor amante,
puedo enseñarte a no sentirte comprometido
con los compromisos,
o también puedo hacerte sentir justo y necesario,
enseñarte a que seas digno,
a que no merezcas que nadie entre en tu casa,
ni que ninguna palabra dicha baste para salvarte;
o llegas tú por cuenta o no te esfuerces;
oh, sí, puedo ser lo que más rabia te de,
el asco y la dicha, la nausea y la felicidad,
puedo compartir o guardar, callar y otorgar,
puedo si quiero y tú también.

Una respuesta a “Cuestión de Fe (Miguel Ángel Lizaranzu)”

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