Rivales (Jesús Artacho)

A Alfredo Urbano le exasperaba que el escritor Carlos Vaughan lo citase entre sus influencias cuando era evidente que en realidad lo que hacía era plagiarlo, plagiarlo descaradamente.

Su mal gusto le permitía, además, incluir en una de sus novelas la siguiente cita de August Strindberg: “Los grandes artistas roban, los artistas menores piden prestado”.

Aceptando tácitamente el juego, Urbano le respondió un año después en su siguiente libro con unas sabias palabras de Hermann Broch: “No es que sean malos escritores, sino delincuentes”. Continuar leyendo «Rivales (Jesús Artacho)»

Las visiones de la cebolla (Raul Rubio)

Nada le estaba saliendo como había imaginado, no tenía tiempo. Si hubiera sabido que aceptar el ascenso iba a suponerle ese estrangulamiento de vida…

Todo lo que era se había convertido en fue. Los tres vértices fundamentales de su existencia hasta el momento, surf-mujeres-literatura, habían sido eliminados por el nuevo cargo, por la nueva ciudad, por el nuevo entorno. Y de estos tres ejes, lo que más sentía era haber perdido el último: la literatura, que había sido su mayor pasión, se le había vuelto una condena. Continuar leyendo «Las visiones de la cebolla (Raul Rubio)»

Hans Hopper (John Lessone)

Dos amigos toman unas cervezas en un bar. Son incondicionales lectores de un escritor llamado Hans Hopper, el único superviviente del círculo de los cinco malditos. Sólo cinco personas así pueden escribir en el mundo, solo cinco plumas son capaces de recrear la realidad de esa manera. De esto hablan los dos amigos cuando un tipo enjuto con boina de anciano pasa por delante de ellos calle abajo.

– No puede ser, ¿lo has visto?

– ¿A quién?

– Me cago en tu vida, era Hans Hopper.

– Te estás quedando conmigo cabrón.

– Que me parta un rayo el culo si miento. Vamos, deprisa. Continuar leyendo «Hans Hopper (John Lessone)»

La mosca aturdida (Raúl Rubio Millares)

Volaba la mosca, tranquila, paciente, por el aire espeso de la noche del verano. Volaba la mosca sin rumbo fijo, como vuelan las moscas, atraídas por ciertos aromas, ciertos olores, no sé, quién sabe, tendría que ser una mosca para saber qué atrae concretamente la atención de una mosca. En fin, que eso, que volaba la mosca a su antojo cuando se encontró con una turbulencia en el camino.

En mitad del cielo de la mosca apareció una enorme nube, una enorme nube para la mosca, porque en otras realidades no sería más que una simple bocanada de humo, nada más, pero estamos en la perspectiva de la mosca, estamos intentando situarnos en la realidad de esa mosca que vuela, nuestra mosca. Continuar leyendo «La mosca aturdida (Raúl Rubio Millares)»