Subida al Mirador de Ezaro

La de hoy será una de esas etapas que recordaré por mucho tiempo. No sólo por la épica que supone escalar el Mirador de Ézaro, sino por el viaje en sí mismo. Una ruta de ensueño plagada de vistas espectaculares, donde no han faltado los típicos paisajes gallegos salpicados de pazos y construcciones solariegas, hórreos, bosques infinitos, ríos, acequias, cruces de caminos rústicos, y hasta carreteras tomadas por rebaños de vacas. Si alguien viene por aquí con la bici a cuestas que no lo dude, una ruta por el interior de las rías altas con final en alguno de los pueblecitos de Costa da Morte será un souvenir difícil de igualar.

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Peligros de viajar en bici (Jesús Artacho)

Cuando leyó en el periódico sobre la exposición de pintura, el admirador de Hopper se imaginó en una sala de museo, contemplando -algo melancólico y algo embobado- una de las gasolineras solitarias de los cuadros del neoyorquino.

La ciudad distaba 720 kilómetros de su pequeña localidad, y nunca se había alejado de allí en un radio superior a 100 kilómetros. Pero esta vez viajaría. Y lo haría, además, en bicicleta. “Igual, cuando llegue allí, soy otra persona”, se animó.
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Ausencia (Raúl Rubio)

Las calles repiten la ausencia que habita conmigo en una noche cerrada y triste, azulnieve, silenciosa. La luna apenas se atreve a asomar su luz, pues sabe que cualquier referencia me recuerda a tus ojos, y se compadece, y me cobija con la sombra que proyecta su sombra sobre las esquinas. Hace frío. Hace frío como en mi cama cada mañana, cada madrugada que las sábanas añoran tu presencia, tu cuerpo frágil que me sabe a leche fresca, aunque no estés. Porque no estás, sé que no estás, me lo dicen las calles tristes, solitarias, ajenas, de una ciudad que sigue sin ofrecerme sus secretos, que golpea y golpea, forjando mi forzada soledad, porque te has ido. Continuar leyendo “Ausencia (Raúl Rubio)”

La Monalisa es Linda Lovelace (Miguel Ángel Lizaranzu)

Aparece la Duquesa de Malba empalada en una estaca gigantesca. Es llevada a pulso por dos mil jornaleros andaluces mientras se la pasan de mano en mano y jalean el nombre de “zorra” a grandes voces.

Hoy hay fiesta en el corral, cuando la quemen piensan dirigir sus pasos hacia el edificio de la Junta. La siguiente víctima tiene hidrocefalia y una marcada dislexia al pronunciar más de dos palabras seguidas.

Un niño escupe encima de un insecto de gran abdomen negro. El niño le llama “chupasangres”, el bicho se retuerce y da vueltas sobre su propio eje, le duele la saliva… Cuando el niño se cansa de putearlo, lo pisa. Un líquido espeso y naranja mancha sus zapatillas y el gris de la arena. El niño se va silbando. Continuar leyendo “La Monalisa es Linda Lovelace (Miguel Ángel Lizaranzu)”

Mentiras de verbena (John Lessone)

Entré en el bar del pueblo con el pulso temblón y marea baja de neuronas. Me senté en el primer taburete que encontré y lo acerqué a la barra. Pronto me sirvió el camarero mi acostumbrado carajillo con hielo, el cual comencé a beber en sorbos cortos mientras observaba con pereza el desierto reinante a mi alrededor. El pueblo entero debía andar durmiendo la resaca de la noche anterior. Entonces se abrió la puerta del bar y entró ella, rubia con el pelo corto y los ojos azules, labios de gruesa sonrisa y unos pechos firmes y grandes. Continuar leyendo “Mentiras de verbena (John Lessone)”